:D

"En la vida real, las aspiradoras matan a las arañas.
Si cuzas una calle sin mirar y hay tráficico, eres arrollado por un coche.
Si te caes de un árbol, te rompes algún hueso.
La vida es horrible. Es cruel.
Le tienen sin cuidado los protagonistas heroicos y los finales felices y cómo deberían ser las cosas.
En la vida real, las cosas malas suceden.
La gente muere. Las luchas se pierden.
A menudo vence el mal.
Sólo quería dejar esto bien claro antes de empezar..."
Darren Shan,El tenebroso Cirque Du Freak

domingo, 4 de julio de 2010

Blanco y Negro



Para: Retos Ilustrados-Retos ilustrados/cartas- Cartas Ilustradas Simples-Varios-Blanco y Negro
Título: Piano
Autor: ∂ииιι ●
Fandom: Original
Claim:-
Género: angust
Advertencias: +10(?)
Número de palabras: 480


Entras al viejo y deshabitado edificio. Las ventanas están rotas y las puertas caídas, igual que los muebles. Puedes escuchar las ratas y cucarachas correr entre las paredes y el polvo que cubría casi todo el edificio, te daña tu nariz, pero no le das importancia. Quieres verlo, quieres tocarlo. Quieres hacer fluir las hermosas notas por todo el edificio. Quieres alegrar un poco el oscuro y sombrío ambiente que sucumbe el lugar, como si unas grises manos quisieran abrasarte para llevarte consigo hasta un vacio sin fondo.
Llegas hasta la puerta numero dieciséis y la abres, haciendo crujir la madera. Entras a la oscuridad y enciendes el interruptor, que prendía la bombilla apunto de caerse, que estaba en lo alto del techo. Y ahí ves el largo piano de cola lleno de telarañas, posado en una esquina. Te sientas en el banco y miras las teclas llena de aflicción. Han pasado tantos años desde tocaste por última vez…
Aprendiste a tocar el piano a los doce, y desde el primer momento en que escuchaste salir una nota del instrumento, fue uno de tus más preciados pasatiempos. Pero quedaste embarazada a los diecisiete, sin el padre presente. Eso prácticamente arruinó tu juventud. Aunque amabas con todo tu corazón a Mía, no podías evitas sentir cierta nostalgia por tu adolescencia. Mientras tus amigas iban a fiestas y conocían a chicos, tu trabajabas para traer algo de dinero a casa. Tus padres no fueron muy apoyadores, y te dejaron literalmente tirada en la calle, sin ningún techo para protegerte a ti y a tu bebe. Poco a poco, empezaste a ganar algo más de dinero y reconstruir tu vida, con tu preciada bebe, pero nunca tuviste los recursos para arrendar un piano y menos comprar uno, ya que al final del mes, apenas tenias para el arriendo del pequeño departamento..
Pasaste toda tu vida esforzándote para que tu niña tuviera un hogar decente, unos buenos estudios, y una madre presente. Tu hermosa Mía ya tiene veintitrés y se estudia derechos. En las noches, también trabaja para ayudarte a pagar las cuentas al final del mes. Pero aun asi, deseas tanto volver a tocar…era tu liberación, la única cosa que te elevaba a los cielos cada vez que lo tocabas.
Temerosa, tocaste el primer acorde. El sonido fluyo naturalmente del instrumento, como una llamada a los espíritus vivientes. Un poco más segura, tocaste más acordes hasta dejar fluir esa melodía improvisada, pensando en tu hija, tu razón de vivir, tu verdadero consuelo en la vida.
Tocaste por más de seis horas sin parar. Tus dedos estaban adoloridos, tu boca seca y tu trasero dormido…pero lo único que pensabas era en la preciosa música salir del artefacto.
Las personas que pasaban frente el edificio, se quedaban un par de minutos escuchando la melodía, antes de continuar su camino, y seguir con su vida…

2 comentarios:

  1. :O

    Estoy sorprendida de tu relato. Es hermoso de por si y tiene un toque especial..

    Besotes Anni ^^

    ResponderEliminar
  2. Precioso relato. El tinte melancólico se acopla perfectamente a los colores de la imagen, volviéndolo aún más profundo.

    Solo tengo un detalle que rescatar: faltan algunas tildes, y por ahí hay una in-concordancia de tiempos verbales. Pero saliendo de ello está muy bien.

    Besos.

    ResponderEliminar