:D

"En la vida real, las aspiradoras matan a las arañas.
Si cuzas una calle sin mirar y hay tráficico, eres arrollado por un coche.
Si te caes de un árbol, te rompes algún hueso.
La vida es horrible. Es cruel.
Le tienen sin cuidado los protagonistas heroicos y los finales felices y cómo deberían ser las cosas.
En la vida real, las cosas malas suceden.
La gente muere. Las luchas se pierden.
A menudo vence el mal.
Sólo quería dejar esto bien claro antes de empezar..."
Darren Shan,El tenebroso Cirque Du Freak

viernes, 2 de julio de 2010

Placer


Para: Retos Ilustrados-Retos ilustrados/cartas- Cartas Ilustradas Simples-Oscurismmo-N°1: Sangre, suicidio y muerte.
Título: Placer
Autor: ∂ииιι ●
Fandom: Original
Claim:-
Género: Angust
Advertencias:+12(?) Es un poco macabro y tengo que aceptar que no me quedo del todo bien.
Número de palabras: 712

Placer
Estas encerrada en unas cuatro paredes blancas. ¿Tú? ¿Enserada? ¿Enserio? Si, si lo estas. Eres una asesina, una criatura peligrosa, y aun así esta encerrada como un animal salvaje. Estas frustrada, furiosa y además, tienes hambre. Gruñes de un lado para el otro, rasgando las paredes hasta dejar marcas de tus afiladas uñas. Giras bruscamente para soltar un gruñido profundo, de esos que perforan tus oídos.
-Cállate, bestia entupida- dice una voz detrás de los péquenlos garrotes que están en la puerta. Corres a una velocidad inhumana agarrando los barrotes con las manos desesperadamente y gruñes como un tigre. Del otro lado, un hombre de unos treinta y cinco años te mira con arrogancia, como diciéndote “tu estas ahí adentro, mientras yo estoy aquí afuera”. Le diriges una mirada tan cargada de odio, que se va un poco asustado de tu campo de visión.
Sueltas los garrotes y empiezas el mismo baile salvaje de hace unos minutos. El hambre aumenta cada minuto que pasa, cada segundo. Cuando pasan unas cuatro horas, te redindes, te cansaste de seguir luchando.
Te sientas en una esquina, con la mirada baja. Unos minutos después, escuchas tres pares de pasos caminar hacia tu cárcel. Con un rápido movimiento, abren la puerta de tu celda, tiran un bulto y la cierran de nuevo.
-Tú cena- te gritan.
Levantas la mirada para descubrir que no era un bulto, era una niña de unos cuatro o cinco años. Su pelo era rubio que estaba completamente enmarañado, y sus ojos aceitunados pestañaban rápidamente par enfocar la vista, mientras trataba de levantarse del suelo. Estaba vestida con un lindo vestido rosado claro, que combinaban con sus valerianas blancas. Es tan…ingenua e inocente.
Te mira con sus enormes ojos muerta de miedo al ver tus facciones sucumbidas por una brutalidad natural. Sin mucho esfuerzo suavizas tu rostro y la miras con dulzura, usando tus habilidades pares persuadir a tu presa. Entonces lo escuchas…su pulso. La sangre corría por todo su cuerpo caliente y veías perfectamente las venas que traslucían su pálida piel. Pero recapacitas un segundo antes de atacarla.
No. No puedes…es solo una niña. Una niña. Un humano lleno de sangre. Tu instinto bestial despierta y ahí es cuando quedas totalmente acabada. Con un gruñido caníbal, entierras tus afilados dientes en su pequeño cuello. La pequeña grita de dolor y puedes sentir sus lagrimas caer, pero ya no eres tú misma. Estas atascada en ese salvajismo que sale de tu pecho como la acción mas lógica. Su sangre empieza a correr por tu boca y gimes del placer que te causa la suave y caliente textura. Estas a punto de matarla, cuando te descubres a ti misma. Sueltas su cuello para pararte rápidamente aterrorizada por lo que acababas de hacer. No debiste. Pero es demasiado tarde para arrepentirse.
Pasas veinte minutos mirándola retorcerse de dolor. Aun estaba viva pero sufría demasiado. Con un pequeño rasgón en la garganta, la dejas morir para acabar con su agonía. La sangre que le quedaba se esparce por el blanco suelo, haciéndolo ver aterrador.
Cinco minutos después exactamente, escuchas los pasos del tipo arrogante acercarse a tu puerta. Te paras tranquilamente y ves por los barrotes.
-¿Estas satisfecha, tigresa?- te pregunta burlesco y con un tono de coqueto. Empiezas a cabrearte de ese tipo. Tú le sonríes angelicalmente antes de abrir la puerta con una patada, con la fuerza recién adquirida por la sangre. El te mira asustado, y con toda la maldad posible lo tomas por el cuello, lo llevas dentro de tu celda, y lo sueltas. El trata de escapar, pero con un rápido movimiento, lo interceptas y le hacer una herida con una uña en su pecho, rasgando su ropa hasta llegar a su corazón. El grita de dolor y cae de rodillas. Con un último movimiento, le cortas el cuello. Sonríes satisfecha mientras miras el suelo lleno de sangre. Te agachas y empiezas a lamer el piso colmado del líquido rojo. Al terminar, miras a los dos cuerpos inertes y por un segundo sientes pena…pero por solo un segundo. Ellos no eran más que simples humanos. Sus vidas no podrían interesarle menos al mundo. Sonríes triunfante al salir por la puerta al mundo exterior. Tu pelo esta intacto, no tienes ningún rasguño y tu ropa esta limpia de evidencia.

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