:D

"En la vida real, las aspiradoras matan a las arañas.
Si cuzas una calle sin mirar y hay tráficico, eres arrollado por un coche.
Si te caes de un árbol, te rompes algún hueso.
La vida es horrible. Es cruel.
Le tienen sin cuidado los protagonistas heroicos y los finales felices y cómo deberían ser las cosas.
En la vida real, las cosas malas suceden.
La gente muere. Las luchas se pierden.
A menudo vence el mal.
Sólo quería dejar esto bien claro antes de empezar..."
Darren Shan,El tenebroso Cirque Du Freak

martes, 8 de febrero de 2011

Una probada de libertad


Para: Retos Ilustrados-Retos ilustrados/cartas- Cartas Ilustradas Simples- Sensaciones- Nº5: Angeles- Angel de la libertad
Título: Una probada de libertad
Autor: ∂ииιι ●
Fandom: Original
Claim:-
Género:-
Advertencias: -
Número de palabras: 747

Suspiras pesadamente. Otra vez encerrada en tu cuarto. ¿Cuantas veces este mes? ¿11?¿12? Ya ni siquiera llevas la cuenta. Es injusto. Lo sabes, pero ¿Qué puedes hacer? No es tu culpa que siempre llegue tan enojado, por algo que no sabes y quizá nunca sabrás. Pero igualmente te culpa y te castiga, encerrándote en esas cuatro paredes que conoces tan bien.
Deseas tanto ser libre como lo eras cuando niña. Cuando no había preocupaciones, ni responsabilidades. Cuando solo eran tú, tu madre y la naturaleza. Recuerdas que nadabas hasta el cansancio en gran rio que estabas a unos metros de la cabaña, mientras tu madre te miraba desde lejos con una gran sonrisa
.
Pero ahora ella ya no está, y tienes que lidiar con los malestares de tu padrastro. Lo odias. Lo odias tanto. Pero es lo único que tienes. Quieres escapar, quieres correr lejos de él. Pero no tienes donde ir, donde refugiarte. E interiormente, sigues siendo una niña indefensa.
Dejas caer una lágrima. Libre. Ser libre. Lo único que pides.
Tratando de controlar el llanto que intenta salir de tu garganta, te acuestas pensando en tu madre. Pero no puedes quedarte dormida. Cierras los ojos pero nada sucede. Tu mente sigue despierta. Te sientas frustrada en tu cama.
De repente, una luz atraviesa tu ventana. Una luz cegadora, blanca y brillante. Y luego…desaparece. Extrañada, te asomas por la ventana. Y ahí, debajo de ella , una mujer te mira sonriendo. Es alta, rubia y hermosa. Sus alas se abren ante ti mostrándote su magnitud y poder. Es un ángel. Y hermoso ángel con ojos color avellana.
-Ven aquí, Sara. No te hare daño. No tengas miedo.- te susurra.
Poseída por un extraño magnetismo, abres tu ventana, te paras en ella y saltas hacia abajo. Podrías haber muerto si el poder del ángel no te hubiese arrastrado ante ella. Te sonríe de una manera encantadora y te susurra un “sígueme”. Tú obedeces. Pasan por vallas, árboles y arbustos. Sigues poseída por ese angelical encantamiento. No piensas, no razonas. Solo la sigues, sin pensar en que tu padrastro te valla a matar si se entera que te escapaste, que tal vez, en ese mismo momento haya ido ver como si te habías dormido. Pero ni si quieras piensas en aquella posibilidad. Estas sumergida por ese poder glorioso que emana este ser sobrenatural.
Caminan largos minutos hasta llegar frente una pared de arbustos. Te sonríe, y te deja ver que hay detrás de ellos. Dejas de contemplar el maravilloso ser, para mirar el gran rio tan conocido, que pasa frente a ti.
Tus ojos brillan de tanta emoción por verlo nuevamente. Miras al ángel dudativa. Ella solo asiente. Sonries como no habías sonreído por años y corriendo y saltando, te sacas tus prendas de vestir y te tiras al rio. Sientes esa frescura nuevamente, esa tranquilidad. Te sientes…libre. Chapoteas nadas, gritas de júbilo una y otra vez, riendo, salpicando. No te importa que alguien te escuche, no te importa la presencia del ángel, tu solo disfrutas del momento de felicidad.
No sabes cuánto tiempo pasa, tal vez horas o minutos. No tienes ni idea, pero te da lo mismo, estás en tu paraíso personal.
Cuando tus músculos comienzan a fallar por falta de energía y tus labios están morados por el frio, das por terminada el momento de placer. Reaccionas al percatarte de que el ángel te sigue mirando con una sonrisa. Sales del agua, te vistes y te acercas a ella.
-Gracias- le dices. Estas llena de agradecimiento. Por un momento, volviste a ser libre, sin preocupaciones, ni responsabilidades. Volviste a ser una niña pequeña. El ángel solo te mira, con una chispa de tristeza. Te mira por un largo momento, suspira y te toca tu mejilla en una suave caricia.
-de nada- es lo último que escuchas antes de sumergirte un gran sueño.
Despiertas antes del amanecer. Miras a tú alrededor y lo único que ves es tu cuarto nuevamente. Todo había sido un sueño. Suspiras con tristeza. Había sido tan real…Pero luego sientes que tu ropa esta húmeda y tu cabello igual. Con una gran sonrisa miras el amanecer, pensando en el ángel que te dio ese momento de felicidad que tanto anhelabas.
Lo que no sabes, es que ese mismo ángel te estaba observando con tristeza. Ella quería darte la libertad absoluta, pero así no funcionaban las cosas. Solo podía darte una pequeña probada de aquella libertad, que quizá algún día, tengas…